30 años de democracia


Y no es que en estos años no faltaran problemas. Todo lo contrario. Pero justamente terminaron constituyendo la prueba decisiva de que la salud republicana comenzaba a recuperarse. Antes de 1983, probablemente cualquier gobierno democrático hubiera sido derrocado ante un levantamiento militar como el de Semana Santa de 1987, una hiperinflación como la de 1989, un aluvión de hechos de corrupción como los de la década menemista o una crisis profunda como la de 2001. En estas tres décadas las instituciones resistieron, el andamiaje democrático no se quebró y, pese a la forma autoritara en que el kirchnerismo avanza hoy con su proyecto hegemónico, nadie piensa en afrontar y superar los desafíos actuales si no es a través del voto ciudadano.
Justo es señalar, sin embargo, que el cortoplacismo de sucesivos gobiernos y las crisis recurrentes, sumadas a una enorme corrupción en el manejo de los fondos públicos, ha acumulado una deuda social y una pobreza estructural inimaginable hace tres décadas. 
Según la última medición del Barómetro de la Deuda Social Argentina de la UCA, la pobreza estructural se consolida: sólo en las ciudades viven 10,8 millones de pobres y 2,1 millones de ellos son indigentes. Diversos expertos calculan que un 20% de los argentinos no tiene lo mínimo para vivir en materia de ingresos, empleo, vivienda y salud. Y existen, por ejemplo, 900.000 jóvenes que no estudian ni trabajan. Este es, a mi entender, uno de nuestros mayores desafíos.
Existen, además, otros problemas muy graves, que marcarán nuestro futuro como sociedad. En las elecciones legislativas de este año y en las presidenciales de 2015 los argentinos tendremos que decidir si queremos vivir en una democracia delegativa, al decir del politólogo Guillermo O’Donnell, donde el gobernante surgido del voto popular maneja el Estado y la cosa pública como un feudo, o si queremos fortalecer una democracia representativa, republicana, abierta y plural, con una Justicia independiente y los controles establecidos en nuestra Constitución? ¿Permitiremos que líder, partido, Estado y pueblo sean reducidos a un misma cosa, y que quienes disienten sean acusados de golpistas o antiargentinos desde el micrófono oficial, como ya ocurre? ¿Dejaremos que el miedo nos vuelva a acallar?
Ese es el dilema en que se debate hoy la democracia argentina. A 30 años de recuperado el voto, resabios autoritarios nos quieren hacer creer que un sólo líder y un sólo partido nos pueden gobernar y que si esto es antidemocrático de acuerdo a la Constitución, no hay que cambiar al líder (en esta caso “la” líder) sino a la propia Constitución.
Por eso le decimos NO a cualquier reforma constitucional. En este espacio invitaremos regularmente a los principales protagonistas de estos 30 años para reflexionar en conjunto; asimismo, alentamos a todos los lectores a aportar sus ideas y a participar.

Comunidad



El próximo Google Hangout de María Eugenia es el 27/03/2013. Para mas información, hacé click aquí

 

La Fundación Equidad, presidida por María Eugenia Estenssoro, es una organización sin fines de lucro que implementa programas sociales y educativos utilizando como herramientas básicas la computadora e Internet.